La sociedad nos dice que los hombres siempre llegan al orgasmo en sus relaciones sexuales. Sin problemas, sin complicaciones, como si fuese algo casi automático. Como si estuviesen hechos de otra pasta, en la que nada ni nadie pudiese impedir su orgasmo. Lo cierto es que los hombres no son máquinas y puede haber muchas cosas que afecten a su capacidad para llegar al orgasmo en pareja. Hay muchos motivos por los que un hombre puede tener problemas a la hora de llegar al orgasmo en pareja:

Miedo a no dar la talla: el miedo a no ser un buen amante, a que se le baje la erección, a defraudar a su pareja eyaculando antes que ella o a que ella no disfrute. Esto hace que ellos no se centren en su placer, no estén relajados y, por tanto, el ansiado orgasmo no llegue.

Inseguridad sobre el tamaño de su pene: si un hombre siente que su pene es pequeño o no va a satisfacer las expectativas de su pareja, se sentirá inseguro y estará incómodo durante todo el encuentro sexual. De este modo, será bastante más complicado que llegue al orgasmo.

Inseguridad sobre su atractivo físico: igualmente, si un hombre cree que no es atractivo, que está demasiado gordo o delgado, que le falta pelo o abdominales, se sentirá acongojado al desnudarse. El miedo a no gustar a su pareja le dificultará disfrutar del momento y, por tanto, llegar al orgasmo.

Focalizarse únicamente en el placer de la pareja: cuando nos centramos en exceso en que nuestro compañero/a de cama se lo pase bien, nos olvidamos nosotros de disfrutar. En ese caso, será bastante más difícil que logre sentir el suficiente placer como para llegar al orgasmo

El miedo al compromiso: hay veces que, cuando un hombre teme formalizar una relación de pareja, no se deja llevar en la relación… y tampoco en la cama. De este modo, al no descontrolar ni desinhibirse, le costará más llegar al orgasmo.

El consumo de sustancias: por supuesto, el consumo de sustancias como el alcohol, algunos medicamentos y drogas, pueden tener un efecto en el organismo que influya en el placer y en el descontrol de forma negativa.

Tener orgasmos es algo que se aprende. Aprendemos a sentir placer, a disfrutar y a desinhibirnos en la cama, ya sea a solas o al lado de otra persona. A veces aparecen algunos obstáculos que nos dificultan el camino, pero salvarlos es más fácil de lo creemos si sabemos cómo.