La práctica sexual más anhelada ha sido el coito, un ‘rey impuesto’ por una cultura centrada en la genitalidad. Durante demasiado tiempo, parecía haberse convertido en «lo único», en el objetivo principal, y se había exigido su realización como si el sexo fuera eso y lo demás, lo que ‘lo adorna’.

Pues bien, Bijoux Indiscrets, la conocida marca de cosmética erótica, ha realizado el único estudio sobre el sexo real, tal y como ellas lo han denominado, frente «al idealizado e impuesto socialmente». Los datos completos los veremos en el primer trimestre de 2020 pero, a día de hoy, podemos adelantar que, de una muestra de más de 2.000 personas, sólo un 6,59% aseguró que prefiere la penetración frente a un 66,86 que disfruta más con la masturbación o con el sexo oral. Un 26,54%, por su parte, elige los besos y las caricias.

«Buscamos un cambio de comportamiento y un cambio en nuestra manera de pensar’, explica Elsa Viegas, cofundadora de la marca. La ficción, la cultura y la poca educación sexual nos han enseñado que los preliminares son eso que llevamos a cabo ‘para calentar’. «Nuestra propuesta es el ‘slow sex’: experimentar y conocer sin prisas el sexo para vivir un sexo mejor», comenta la diseñadora.

Y es que el sexo no es una carrera para alcanzar el podio, sino un paseo agradable, sin metas ni obligaciones. Y, cuando creemos que son necesarios preliminares, es que no hemos entendido bien el juego.

Porque besos, caricias, tocamientos y lametones se han denominado erróneamente de esa manera, pero nada es previo al sexo, porque todo es sexo. Por supuesto, lo podemos utilizar de maneras muy diversas. Incluso la seducción es sexo en sí, con ese juego de miradas que tanto activa, aunque no haya ni un roce de por medio. Al igual que las fantasías. Todo lo que nos genera placer erótico forma parte de nuestro repertorio sexual, sea o no lo más practicado por el resto de la humanidad.

Y, aunque ha costado, parece que vamos asimilando que no hay que llegar a ninguna parte, no hay ningún objetivo a alcanzar salvo el placer, deseado y consentido. Y si el placer se obtiene con el coito, adelante, pero si no apetece, se puede disfrutar tanto o más con infinitas prácticas, incluso sin alcanzar el orgasmo.

La sexualidad es diversa y se ha desbancado al coitocentrismo, tan instaurado en nuestra cultura y sexualidad.