El sexo o la masturbación anal es una práctica sexual más habitual de lo que pensamos y no sólo entre los hombres que tienen sexo con otros hombres. La realidad es que es un acto que cada vez va teniendo más adeptos, fundamentalmente por el placer que produce esta práctica cuando se tiene experiencia en la materia.

A pesar de que los porcentajes varían bastante y de que no hay muchos estudios que tengan datos en detalle de las personas que realizan sexo anal, lo cierto es que parece una práctica frecuente. Algunos porcentajes indican que entre el 15 y el 45% de las parejas heterosexuales jóvenes practicarían la estimulación y penetración anal, una cifra que aumentaría con la edad. En el entorno homosexual lo practicarían aproximadamente el 75-85% de los hombres homosexuales.

Aunque la estimulación y la penetración anal se relaciona más con el entorno homosexual, la verdad es que muchos hombres heterosexuales disfrutan recibiendo estimulación anal y que muchas mujeres también disfrutan haciéndolo.

Es una práctica susceptible de ser disfrutada por personas con pene o con vulva, por hombres o mujeres; de una orientación sexual o de otra, a solas o en compañía.

Una de las creencias más frecuentes acerca del sexo anal es que “es doloroso”, pero la realidad es que puede llegar a serlo sólo si no se hace correctamente. De hecho, si duele, hay que parar.

A menudo, una experiencia negativa relacionada con el sexo anal, puede provocar que no volvamos a intentarlo. En estos casos, merece la pena hablar con la pareja, de lo que nos apetece y lo que no, y que la persona que recibe la estimulación o penetración anal pueda sentir control, para que se puede relajar, dirigir, sentir y gozar.

Es importante aprender a disfrutarlo, a relajarse y a confiar y a estar dispuestos a aprender del placer de nuestro cuerpo con paciencia, cariño y actitud exploratoria, sin presiones ni prisas, ni dolor.

Y es que, el potencial erótico del área anal es muy amplio. El placer de estimular el ano reside en la numerosa concentración de terminaciones nerviosas que tiene esta zona, que están muy próximas y conectadas a las zonas sensibles de los órganos sexuales y a los músculos pélvicos encargados del orgasmo, lo que hace que se potencie el placer. Todo esto hace que el placer sea mayor cuando se da simultáneamente estimulación en el clítoris o el pene y en la zona anal.

En el caso de los hombres, el grado de placer es aún mayor ya que este tipo de estimulación o penetración masajea la próstata lo que provoca intensos orgasmos y placer en el varón. Esta zona se estimula accediendo al recto a través del ano, a unos 4-5cm de la entrada anal, en la pared que va hacia el ombligo.

Una buena forma de introducirse en el sexo anal es hacerlo a través de la masturbación. Y es que la masturbación es una de las prácticas más habituales a través de la que conocemos mejor nuestro cuerpo y que nos ayuda a percibir qué es lo que nos resulta más excitante y satisfactorio. La autoexploración mejora la calidad del sexo en pareja, porque nos permite comprender el placer en su máxima expresión, para luego poder compartirlo.

En este caso, la masturbación anal consiste en estimular esta zona con uno o dos dedos u algún juguete sexual. Además, da un paso más allá dentro del mundo de la autoexploración y si se hace correctamente, puede producir unas altas dosis de placer.

Para comenzar, ir jugando con la zona del perineo para que el ano se vaya relajando. Seguidamente, se pueden acariciar los alrededores de la zona y con la otra mano, se puede tocar el clítoris o el pene hasta encontrar el momento perfecto para introducir el dedo. Una vez el dedo se encuentra en el interior del ano, prueba a moverlo lentamente hacia fuera y hacia dentro hasta encontrar el mejor ritmo para ti y tu pareja.

La zona anal es sensible y reacciona a las caricias con sensaciones de placer, por lo que, en un primer momento no haría falta la penetración. La estimulación anal debería ser progresiva, sin introducir nada en el interior del ano, ni dedos, ni juguetes, ni el pene, al menos, en un primer momento. El objetivo es estimularlo de forma suave y circular con lubricantes adecuados, para conseguir relajar la musculatura anal y poco a poco se puede ir introduciendo un dedo y acceder suavemente al canal anal.

Tras este primer contacto,  cada persona decidirá si quiere seguir con la penetración con el pene y preservativo, con algún juguete pensado para esta práctica o, simplemente, jugar con los dedos. En cualquier caso, lo recomendable es ir poco a poco y dejarse guiar por el placer. Es importante señalar que existen en el mercado productos seguros y diseñados para la práctica anal como preservativos especiales, fundas para los dedos, lubricantes, dilatadores, masajeadores prostáticos, vibradores, etc, que pueden ser muy útiles para practicar el sexo anal.

Además de la técnica, es fundamental seguir una serie de consejos para evitar riesgos a la hora de practicar sexo anal. Hay que tener especial cuidado con la higiene. Es importante lavarse con un jabón suave después de la última deposición. Además, en todo momento es clave usar preservativo y es que, según la sexóloga es muy elevado el porcentaje de personas que no los usan, con las consecuencias que esto puede tener a nivel de infecciones de transmisión sexual.

En el caso de las mujeres con vulva, hay que advertir de que si se experimenta con la penetración anal, hay que evitar la penetración vaginal justo después, puesto que esta practica aumenta la probabilidad de infecciones. En caso de querer hacerlo, es indispensable cambiar el preservativo.

Además de estos consejos:

El uso de lubricante para facilitar la masturbación o penetración anal.

Usar la ducha para practicarlo, ya que el efecto agua puede ayudar a extremar la higiene.

Las posturas sexuales más favorables para practicar el sexo anal serían:

Amazona. En esta postura, la mujer tiene el control total, tanto en la potencia de movimientos y placer. Aunque hay que tener cuidado: si la mujer se mueve en una posición sentada es más difícil de penetrar el ano, ya que el músculo orbicular se cierra con más fuerza.

Columpio y slings. El mobiliario erótico es ideal para un sexo anal 100% placentero. La postura cómoda y la agilidad del columpio del amor, sumado a la parte pasiva, permite una relajación completa y un disfrute más intenso.

La cucharilla. En este postura, la parte pasiva debe sentirse cómoda y en una postura en la que las piernas no soporten demasiado la carga.

Doggy-Style. Para los expertos, esta postura es la más excitante. En ella, la parte pasiva puede ser penetrada con total profundidad.