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Tener sexo durante la cuarentena

¿Es bueno, sano o adecuado mantener relaciones sexuales durante la cuarentena por el coronavirus? No es una pregunta menor, pues España entera se encuentra ahora en situación de confinamiento tras la expansión del virus por el territorio nacional y es una situación en la que ya se encuentran o se van a encontrar una mayoría de países del mundo. Y esa misma pregunta se la ha hecho el diario inglés ‘The Guardian’, que ha hablado con tres expertos sobre la idoneidad de tener sexo en situación de cuarentena.

La pregunta clave es: ¿se puede o no se puede? «Si un miembro de la pareja está infectado, lo ideal es mantener la distancia el máximo posible», expone Justman, mientras que la doctora Julia Marcus opina: «Para personas sin síntomas y que no ha estado en contacto con infectados, es otra historia. El sexo es una buena manera de divertirse y liberar ansiedad durante una época muy estresante». Aunque sí se recomienda claramente no tener sexo con nuevas parejas en este proceso: «El sexo ocasional debería decaer bastante en las próximas semanas», comenta Rodríguez-Díaz.

«Cuanto antes practiquemos el distanciamiento social, antes evitaremos nuevos contagios y antes podremos cambiar este modo de socializar en que estamos metidos. No hay que pensar en el futuro, sino en el presente. Es una buena oportunidad para conectar con posibles parejas sexuales a través del ‘sexting’ o con videollamadas», cierra Rodríguez-Díaz en relación a las personas solteras que, por desgracia, tendrán que esperar a que este proceso acabe para volver a mantener relaciones.

La vida sexual en la antigua Roma

La civilización romana es conocida, entre otras cosas, por su peculiar forma de ver la sexualidad, muy diferente en muchos aspectos a la nuestra, y sobre todo, al margen de normas de conducta y condicionantes que la tradición cristiana ha ido estableciendo a lo largo de los siglos en nuestra sociedad. En este sentido, son muchos los hechos curiosos que rodeaban los romanos en el arte de la seducción y la sexualidad. He aquí unas cuantas:  La sociedad romana, regida por unas normas de conducta y ética determinadas, era muy promiscua y liberal, sobre todo durante el período del fin de la República y el Alto Imperio, donde las relaciones sexuales fuera de la pareja eran consideradas totalmente normales y donde, para los ciudadanos libres, existía una gran libertad sexual.

En este sentido, la infidelidad era una práctica bastante frecuente por lo que una ley del emperador Augusto, con el objetivo de devolver un cierto puritanismo en la sociedad romana, trató de reprimirla sin demasiado éxito. Con el emperador Constantino (siglo IV) y la creciente influencia del Cristianismo se reprimió con dureza esta práctica, ordenando que se dé una muerte ejemplar a la adúltera derramándose le plomo fundido en la garganta.

Un ciudadano romano podía mantener relaciones sexuales fácilmente y paralelamente con su mujer en casa, con un hombre en las termas, con una prostituta en un burdel, o obviamente también con uno o varios esclavos, y sólo ser criticado si no era capaz de mantener cada cosa en su sitio. La moral de la sexualidad romana giraba alrededor de la idea del control. En el mundo romano, se creía que el amor disminuía la capacidad de pensamiento racional y era visto como algo ridículo.

Muchas mujeres romanas, para evitar quedarse embarazadas, buscaban amantes castrados en edad adulta y que no tenían pues rasgos de eunuco. La ropa interior no existía como tal, las romanas cuando tenían frío, se abriga sus piernas con unas vendas. Algunas para sujetar y realzar los pechos, utilizaban las mamillare o fascia pectoralis (especie de faja de tejido fino). Otros llevaban el strophium, cinta de cuero suave que sostenía el pecho.

Les mujeres de la alta sociedad o ricas utilizaban una especie de malla realizada con hilos de oro o plata para sujetar los pechos en las grandes ocasiones. Los pezones o areolas eran pintadas con tonos dorados, plateados o rojizos.

La homosexualidad no estuvo mal vista en la antigua Roma (una clara herencia helenística). Era consentida por los hombres que asumieran una actitud activa en las relaciones sexuales. Estas relaciones mantenían unas reglas muy precisas, en la que siempre existía un amo y un sometido, siendo estos últimos casi siempre jóvenes de clase social inferior o esclavos.

En la antigua Roma existía un amplio desarrollo de la prostitución. Catón el Viejo dijo que “es bueno que los jóvenes poseídos por la lujuria vayan a los burdeles en lugar de tener que molestar a las mujeres de otros hombres”.

Las prostitutas eran educadas para la conversación y el placer, debían llevar vestimentas diferentes, teñirse el cabello o llevar pelucas amarillas y eran inscritas en un registro. En I d.C. el registro contaba con 32.000 prostitutas inscritas. Los Lupanares eran las casas de citas de la época. Sus paredes exteriores eran decoradas con murales alusivos al sexo para ser visiblemente identificados. Además, durante la noche, eran identificados con un gran falo iluminado. Cada prostituta a la entrada de su celda tenía un dibujo con el que hacía referencia a su especialidad. De hecho, el verbo fornicar proviene de fornicar: las celdas donde las prostitutas recibían a sus clientes. Algunos prostíbulos eran frecuentados por mujeres de las clases sociales más elevadas que acudían para mantener relaciones sexuales con chicos jóvenes.

Entre las mujeres de las familias más nobles que ejercieron la prostitución por puro placer, destacan: Julia (hija del emperador Augusto), Agripina (hermana de Calígula y madre de Nerón) y Mesalina, la esposa del emperador Claudio , el cual según el historiador inglés Eduard Gibbon escribió: “De los primeros 15 emperadores, Claudio fue el único donde los gustos en el amor fueron del todo correctas” …

Orgullosa de su legendaria ninfomanía, Mesalina lanzó un reto al gremio de las prostitutas de Roma: las instaba a participar en una competición, que ella organizaría en palacio, aprovechando la ausencia de Claudio, quien estaba en Britania. El desafío consistía en saber quién podía atender a más hombres en un día. El certamen daría inicio a la noche, y asistirían muchos hombres importantes de la corte, además de otras damas a las que Mesalina había convencido de participar. Las prostitutas aceptaron el reto y enviaron a una representante, la prostituta más famosa de Roma, un siciliana llamada Escila. Aquella noche, después de haber sido poseída por 25 hombres, Escila se rindió y Mesalina salió victoriosa, ya que superó la cifra al llegar al amanecer y seguir compitiendo. Según se dice, incluso después de haber dado a 70 hombres no se sentía satisfecha, llegando hasta la cifra increíble de 200 hombres. Cuando Mesalina pidió a Escila que regresara, esta se retiró diciendo: «Esta infeliz tiene las entrañas de acero».

Numerosas mujeres pagaban sumas desorbitadas para pasar la noche con un gladiador o atleta musculoso, e incluso algunas ponían como condición que no se lavaran después de la lucha o la competición.

En la noche de bodas, para que el novio no le faltara energía, la madre de la novia colocaba una jarra de miel junto a la cama.
Cuando una novia se disponía a cruzar el umbral de la casa del novio, adornado con una alfombra de ramas, la novia era levantada por el novio, en recuerdo al rapto de las sabinas.

Entre los emperadores también encontramos excentricidades sexuales; el Emperador Cómodo, un día bajo los efectos del alcohol, algo habitual en él, quiso copular con una pantera en celo.

El Emperador Calígula, en un peculiar gesto de compromiso con los pobres, obligó a las damas romanas a que se prostituyen a bajo coste para que los mendigos y los indeseables se pudieran acostar con ellas. Calígula admiraba al hermoso gladiador Próculo, que era famoso por el gran tamaño de sus testículos. Cuando el gladiador se casó, ejerció el derecho de pernada (pernada) sobre su mujer y sobre él. Posteriormente lo ejecutó y conservó sus testículos.

A nivel militar, donde había un campamento romano o si estaban acampados por cierto tiempo, no tardaba mucho en aparecer un prostíbulo para contentar a la tropa.

La palabra testigo tiene su origen en el órgano sexual masculino. Los romanos juraban decir la verdad apretándose los testículos con la mano derecha. De esta costumbre romana procede la palabra testificar.

Cosas que no sabías sobre el clítoris

Fue descubierto en el siglo XVI

Mateo Colón, un profesor de anatomía, fue quien mencionó por primera vez la existencia del clítoris en un libro suyo publicado en 1559. Colón aseguraba que el clítoris era la sede el placer femenino y denominó a este órgano genital el amor de Venus. Debido a su descubrimiento, este anatomista italiano fue perseguido por la Iglesia Católica, que se oponía fervientemente a la idea de que las mujeres disfrutaran del sexo.

Es el responsable de los orgasmos

Aunque algunos afirmen que para evitar cualquier confusión entre orgasmo vaginal, orgasmo anal u orgasmo de punto G, entre otros, deberíamos llamar a la cumbre del placer sexual de las mujeres simplemente orgasmo femenino, lo cierto es que el único orgasmo que existe es el clitoriano. Esto se debe a que todo orgasmo ocurre por estimulación directa o indirecta del clítoris, no hay orgasmo sin que el clítoris intervenga hinchándose, lubricándose y erectándose.

Clítoris significa «pequeña montaña»

La palabra clítoris proviene del griego kleitoris que significa pequeña montaña. Su nombre se explica porque los antiguos griegos sólo podían ver el glande del clítoris, es decir, su parte externa, que se asemejaba a una pequeña montaña que sobresale en la parte superior de la vulva.

Nunca envejece

La única parte del cuerpo humano que no envejece es el clítoris. Sí, así es, no envejece con el paso de los años por lo tanto su capacidad de dar placer se mantiene intacta a lo largo del tiempo.

No es como un botoncito

El clítoris no es un botoncito sino que es más bien como un iceberg del que sólo vemos la punta. El glande y el capuchón que cubre a éste son la única parte visible, sin embargo, el clítoris es un órgano más grande de lo que pensamos, tiene un cuerpo externo e interno y, como ya sabemos, su única función es dar placer.

Tiene una alta sensibilidad

Mientras el pene tiene 4 mil terminaciones nerviosas, el glande del clítoris tiene 8 mil y el cuerpo interno del clítoris tiene 15 mil más.

No existe otro órgano igual

Dentro del ámbito médico todavía persiste la creencia de que el clítoris es un pene pequeño y atrofiado pero nada está más lejos de la verdad, el clítoris no sólo es el órgano equivalente al pene sino que hasta podríamos decir que es una versión mejorada de éste: mientras el pene sirve no sólo para el placer masculino sino también para orinar, el clítoris sólo da placer. Recuerda que sólo las mujeres poseen un órgano como el clítoris, que está únicamente destinado a dar placer, pues no tiene ninguna función reproductiva. El clítoris tampoco está involucrado en el proceso de la orina, ya que éste se lleva a cabo gracias a la uretra, que se encuentra ubicada unos centímetros debajo del glande clitoriano.

Estudio sobre la inteligencia sexual de los españoles

SexPlace, la tienda online erótica con presencia en más países, ha realizado un estudio que mide la inteligencia sexual de los españoles y la compara por regiones. La principal conclusión que se extrae de la encuesta es que la sociedad española ha crecido en inteligencia sexual y por lo tanto en tolerancia y libertad sexual. Sin embargo siguen existiendo brechas importantes en función de la geografía.

Son significativos los datos de Castilla-La Mancha, donde solo el 8% de los ciudadanos tienen sexo a diario, mientras que el 61% asegura tenerlo una vez a la semana. A nivel nacional, tienen sexo a diario el 21% de los españoles, mientras que el 71% asegura tenerlo una vez a la semana.  Asimismo, el 23% asegura que dejaría a su pareja si las relaciones sexuales empeorasen, porcentaje que sube al 33% a nivel nacional.

Por otro lado, en la región la duración media del coito es de entre 15 y 20 minutos (15 minutos a nivel nacional) y de media se invierte 10 minutos en los preliminares, lo que sube hasta 20 en el ámbito nacional. Otro dato que arroja la encuesta es que el 61% de los ciudadanos de la región son tolerantes ante otros gustos sexuales.

Sobre la llamada inteligencia sexual, los españoles sacan de media un 7,5 y son más respetuosos, libres y tolerantes en grandes ciudades, dato que baja al 6,4 en la regón.

Las Comunidades con las grandes ciudades como Madrid, Cataluña, Valencia y Baleares encabezan el ranking con las mejores notas sobre inteligencia sexual. Su carácter cosmopolita y la gran variedad de gustos hace que sus ciudadanos sean más abiertos y por lo tanto gocen de una mejor inteligencia sexual.

Alergia al sexo

La alergia al sexo no es un mito. Existen personas que, por diferentes motivos, suelen tener reacciones alérgicas tras mantener relaciones sexuales. Esto afecta a su relación de pareja, por eso, es importante saber qué es lo que puede desencadenar esos picores, ardores y malestar después del sexo.

El preservativo es uno de los principales métodos anticonceptivos y de prevención de ITS, como el VIH. Su uso es muy recomendado, dando que es el único, junto con las barreras bucales de látex, que ofrece esta doble protección.

Sin embargo, algunas personas tienen problemas con este material y presentan, tras mantener relaciones sexuales, prurito y urticaria.

Para confirmar esto, la Asociación Española con Alergia a Alimentos y Látex recomienda acudir a un alergólogo. La solución suele ser prescindir del uso del preservativo u optar por preservativos sintéticos a partir del diagnóstico.

Una situación más complicada es la alergia al semen. Según el artículo anteriormente mencionado, esta es una alergia rara que, a veces, se confunde con una vaginitis crónica. En estos casos la solución suele estar en utilizar preservativo, aunque existirán problemas para concebir, debido al malestar que aparece tras mantener relaciones sexuales.

Esta reacción que algunas mujeres manifiestan al tener contacto con el semen se denomina hipersensibilidad al plasma seminal humano. El escozor y la comezón en la zona vaginal son los síntomas más comunes.

Para resolver esto se pueden suministrar antihistamínicos y exponer a la paciente a pequeñas dosis del alérgeno para que disminuya su hipersensibilidad. En el caso de que desease quedarse embarazada, las técnicas de reproducción asistida son la mejor opción.

La alergia al sexo también puede surgir debido al uso de espermicidas. Esto suele afectar más a los hombres quienes manifiestan irritación y dolor en los genitales.

Sin embargo, también hay que tener especial cuidado con los lubricantes. Los mejores son los que están hechos a base de agua o silicona, como indican los Centros para el Control y prevención de Enfermedades. Aquellos cuya base es el aceite o contienen monoxinol-9 deben evitarse.

Las cremas y otros cosméticos, igualmente, pueden provocar alergia al sexo. Las personas que son sensibles a algunos de sus componentes químicos pueden experimentar no solo picor en la zona genital (si se usan como lubricantes caseros), sino manifestar eccemas en el rostro u otras partes del cuerpo en las que haya contacto durante las relaciones sexuales. En estos casos, darse una ducha antes de tener sexo puede ser una excelente solución.

Ante cualquier picor, malestar o reacción alérgica después de mantener relaciones sexuales es conveniente acudir al médico. Así, se podrá recibir un diagnóstico adecuado para tomar las medidas oportunas que permitan disfrutar del sexo sin molestias.