Muchos jóvenes son conscientes de que no han recibido suficiente información sobre sexo y, por ello, algunos recurren al porno para documentarse, algo que puede afianzar la propagación de mitos o creencias erróneas. Aparte de las películas de género X, el resto de títulos cinematográficos también crean una imagen de los encuentros sexuales algo alejada de la realidad: en el cine, las escenas de sexo son (casi siempre) perfectas. Pero, fuera de la pantalla, la cosa es bien distinta y hay situaciones incómodas de las que nadie habla y que todo el mundo padece durante las relaciones sexuales.

El sudor

Una de las respuestas que tiene el cuerpo tras mantener relaciones es el gasto calórico que produce al aumentar la frecuencia cardíaca. Esto viene acompañado del sudor, ya que se realiza un ejercicio físico intenso. Y hay que reconocer que no resulta demasiado erótico…

 La poca practicidad de la ducha 

Las películas nos lo han vendido como uno de los mayores placeres, pero mantener relaciones en la ducha es más complicado de lo que parece en la gran pantalla. Los posibles resbalones, el cambio de temperatura y el escaso efecto lubricante del agua dificultan la tarea.

 Los ruidos incómodos 

Es muy habitual que la vagina expulse el aire que entra con unos ruidos algo incómodos. Estos pueden llegar a evitarse con ejercicios para fortalecer el suelo pélvico, que también ayudan a aumentar la experiencia sexual.

 La intromisión de las mascotas

Quien tiene mascota seguro que ha vivido esta situación, ya que es muy habitual que, mientras se están manteniendo relaciones,el animal decida entrar y quedarse mirando. Es normal puesto que, al escuchar ruidos, las mascotas tienden a comprobar su procedencia.

 Los gestos de la cara

Aunque a la mitad de los jóvenes les cuesta llegar al orgasmo, es en ese momento de clímax cuando el rostro refleja expresiones de lo más estrambóticas. Una vez finalizada la relación, pocas personas confesarán haber puesto esos gestos.