El exceso de sudoración no solo se produce en el momento de las relaciones íntimas, sino también en el momento de la seducción cuando intentamos conocer a alguien nuevo que nos atrae. Esa debe ser la pista que nos haga sospechar de que el problema no es solo el calor veraniego.

Además, este problema de sudoración aparece de forma más habitual en personas que sufren a menudo eyaculación precoz o que tienen dificultades para relacionarse socialmente.

Para evitar este tipo de sudor no solo vale tirar de ventilador, sino que se trata más bien de controlar el estrés. Para ello es importante aprender a manejar la ansiedad, bien sea con sesiones de meditación, realización de yoga o con la atención de un profesional.

Si el exceso de sudor solo nos ocurre por la noche, otra posibilidad es que se trate de un caso de sudoración nocturna. Es lo que ocurre cuando la persona se levanta como si hubiera dado un baño de sudor por la noche. Si este es el caso, es muy importante consultar con un especialista, ya que están relacionados con una afección o una enfermedad no diagnosticada.

Respecto a si el exceso de sudor durante el sexo, provenga de donde provenga, puede ser o no un problema, todo depende, como siempre, de cómo lo gestionemos nosotras y nuestra pareja.

Por norma general, afecta en primer lugar a la autoestima, acarreando falta de confianza, vergüenza, ansiedad, etc.. Aunque esto puede depender de la cantidad de sudoración que se produzca y del olor que se desprenda, también depende de cómo afrontemos este reto.

Hay que tener en cuenta que hay parejas a las que un poco de sudor extra les puede suponer un atractivo añadido. Existe un fetichismo sexual denominado salofilia, que consiste en obtener excitación sexual a través de los fluidos salinos de nuestro cuerpo, entre los que se encuentra el sudor.

Si no es el caso, para regular las funciones de nuestro cuerpo, y de esta forma la sudoración excesiva, lo más importante mantener hábitos de vida saludable. Es decir, evitar el alcohol y el tabaco, practicar ejercicio físico regularmente, llevar una dieta equilibrada y dormir como mínimo ocho horas diarias.