El sexo mueve el mundo. Consigue que los imperios caigan, los más poderosos sucumban y la gente pierda la cabeza. Ahora bien, ¿tienes algún deseo inconfesable que consideras que es extraño? ¿Algún tabú que jamás serías capaz de contar a tu pareja? Probablemente es más común de lo que piensas, pues los seres humanos coincidimos en muchas cosas, y entre ellas están nuestros deseos más profundos. Los expertos apuntan que las fantasías sexuales se desarrollan durante experiencias tempranas, pues suelen comenzar durante la pubertad y acompañan al individuo durante toda su vida. Generalmente son inocuas, pues son ideas no destinadas a ejecutarse, según decía Sigmund Freud, por lo que al encontrarse en nuestra imaginación pueden perder el efecto estimulante que tienen en caso de llevarse a la práctica. Es decir, aunque se imaginen no significa que el individuo realmente quiera realizarlas. Paradójicamente una fantasía puede convertirse en una mala experiencia si se hace realidad.

Y, como decíamos al principio, aunque por una cuestión cultural la gente no suele compartir sus fantasías sexuales y generalmente son un tabú o un secreto, son bastante comunes. El psicólogo Justin L. Lehmiller realizó una encuesta con 4.175 personas para preparar su libro ‘Dime quién eres’, y descubrió que hay un total de siete fantasías sexuales que suelen repetirse bastante. En su estudio dio la oportunidad a la gente de que detallaran con precisión sus fantasías favoritas y después, a partir de ellas, estableció estas siete categorías amplias.

1. Tener sexo con varias personas (tríos, orgías, etc).

2. Poder, control y sexo duro: cualquier cosa que entre dentro de la categoría de la esclavitud, la disciplina, el dominio, la sumisión, el sadismo y el masoquismo (BDSM).

3. Novedad, aventura y variedad: esto se refiere a hacer algo que es diferente para la persona en cuestión, como tener relaciones sexuales en una nueva posición o entorno.

4. Actividades tabú: esta categoría se basa en hacer algo que se supone que no debes hacer cuando se trata de sexo. Es decir, las fantasías fetichistas y otras que los psicólogos han considerado durante mucho tiempo como «parafílicas» (es decir, inusuales).

5. Pasión, romance e intimidad: estas fantasías implicaban satisfacer las necesidades emocionales a través del sexo, como conectarse con una pareja o sentirse amado, apreciado y deseado.

6. Tener una relación no monógama: los encuestados mencionaron la práctica de poliamor, intercambios que tu pareja esté con alguien más o tener una relación abierta.

7. Flexibilidad de género y homoerotismo: rebasar los límites de la identidad (como el travestismo) y/o la orientación sexual.

Por supuesto, Lehmiller asegura que no se trata de compartimentos estancos y que no son excluyentes. «En otras palabras, es perfectamente normal fantasear con muchas cosas diferentes».