SEXO TELÉFONICO

Son muchos los hombres y mujeres que han fantaseado más de una vez por teléfono. Una charla inocente que se va calentando y acaba entre gemidos, respiraciones entrecortadas y un par de orgasmos.

¿Por qué nos gusta tanto follar por teléfono?.

A las chicas que puedes encontrar en Woman Extreme les encanta el sexo, y el sexo telefónico no podía ser menos. Algunas de las razones que nos han dado cuando les hemos preguntado son:

  • Te lo puedes montar con muchos tíos diferentes.
  • El morbo que produce el masturbarse mientras alguien escucha.
  • La sensación de peligro. El riesgo de que te descubran.
  • Hacerlo mientras su pareja está en casa. Ponerle los cuernos.
  • Pedir a un extraño lo que no se atreven a un conocido.
  • Poder dar rienda suelta a deseos muy oscuros.

Mi primera experiencia con el sexo telefónico

Una de las prácticas preferidas por todos a los que nos gusta el morbo por el morbo, es practicar sexo usando tu móvil. Lola es una de nuestras chicas y quiere contarte su testimonio, explicarte como se inició en ello. Atento a su testimonio porque va a hacer subir la temperatura:

¡Hola chicos!

A muchos de vosotros ya os conozco de Twitter y la línea, a los demás estoy deseando hacerlo. Me piden que os cuente mi primera experiencia por teléfono así que lo voy a hacer encantada, lo que más me gusta es contar esas cosas que otras chicas se callan.

La primera vez que tuve sexo telefónico fue hace bastante tiempo y curiosamente no fue en una línea erótica. Llegaba a casa cansada, era mi primer trabajo de verano y no estaba acostumbrada a madrugar. Como toda mi familia estaba de vacaciones en la playa y hacía un calor isoportable me quedé en braguitas y camiseta nada más entrar por la puerta.

Me tumbé en el sofá con la persiana bajada casi hasta abajo, sólo dejando entrar algunos rayos de luz, me abrí una lata de refresco y entrecerré los ojos. No sé cuanto tiempo estuve durmiendo, pero me desperté sobresaltada por el timbre del teléfono. Adormilada respondí:

-¿Sí?

-Hola, Lola ¿Está tu padre en casa?

-¿Eh?… No, está en Murcia, de vacaciones. ¿quién eres?

-Perdona ¡se me había olvidado completamente! Soy Alfonso.

Alfonso era un amigo de mi padre, algo más joven, canoso y muy atractivo. Nos conocíamos de toda la vida y, desde los dieciséis y había notado que no me quitaba ojo.

– Hola, Alfonso. No pasa nada- le dije intentando volver de entre los sueños- ¿cómo estás?¿tú no tienes vacaciones?

-Este año me temo que no… me parece que… me quedo en Madrid.

Hacía unas extrañas pausas al hablar, parecía que le costaba concentrarse. Yo no soy tonta y me estaba empezando a dar cuenta de lo que pasaba: el muy pervertido se estaba tocando. En lugar de enfadarme o asustarme decidí seguirle el juego. Después de unos minutos de charla intrascendente (pero que a él le costaba un mundo seguir) decidí ponerme en plan serio.

– Con este calor no se puede vivir ¿verdad? Llevo toda la tarde medio desnuda, sólo con las bragas y una camiseta sin nada debajo, pero aún así no consigo quitarme el calor. Tengo la camiseta pegada y hasta las braguitas me estorban.

– …

Eso no se lo esperaba, sólo escuché un especie de gemido ahogado.

-Alfonso, sé lo que estás haciendo y quiero escuchar cómo te corres.

-Yo… no, no Lola.. de verdad.

-Venga, déjame escuchar cómo lo haces- dije mientras deslizaba mis dedos bajo la tela de mi tanga.

Estuvimos jugando así durante un rato y fue tan placentero y tan morboso que desde entonces practicamos sexo telefónico muchas otras veces.

¿Os ha gustado mi historia? pues os espero para repetirla con vosotros en la línea, el blog y Twitter. Besitos.

Lola.